viernes, 3 de septiembre de 2010

LA ILUSIÓN DEL SER

La palabra "yo" encierra a la vez el mayor error y la verdad más profunda, dependiendo de la forma como se utilice. En su uso convencional, no solamente es una de las palabras utilizadas más frecuentemente en el lenguaje (junto con otras afines como: "mío" y "mi"), sino también una de las más engañosas. Según la utilizamos en la cotidianidad, la palabra "yo" encierra el error pri¬mordial, una percepción equivocada de lo que somos, un falso sentido de identidad. Ese es el ego. Ese sentido ilusorio del ser es lo que Albert Einstein, con su percepción profunda no solamente de la realidad del espacio y el tiempo sino de la naturaleza huma¬na, denominó "ilusión óptica de la conciencia". Esa ilusión del ser se convierte entonces en la base de todas las demás interpretacio¬nes o, mejor aún, nociones erradas de la realidad, de todos los procesos de pensamiento, las interacciones y las relaciones. La realidad se convierte en un reflejo de la
ilusión original.
La buena noticia es que cuando logramos reconocer la ilusión por lo que es, ésta se desvanece. La ilusión llega a su fin cuando la reconocemos. Cuando vemos lo que no somos, la realidad de lo que somos emerge espontáneamente. Esto es lo que sucederá a medida que usted lee lenta y cuidadosamente sobre la mecánica del falso yo al cual llamamos ego. Así, ¿cuál es la naturaleza de este falso ser?

Cuando hablamos de "yo" generalmente no nos referimos a lo que somos. Por un acto monstruoso de reduccionismo, la pro¬fundidad infinita de lo que somos se confunde con el sonido emitido por las cuerdas vocales o con el pensamiento del yo que tengamos en nuestra mente y lo que sea con lo cual éste se identifique. ¿Entonces a qué se refieren normalmente el yo, el mi y lo mío?

Cuando un bebé aprende que una secuencia de sonidos emi¬tidos por las cuerdas vocales de sus padres corresponde a su nom¬bre, el niño comienza a asociar la palabra, la cual se convierte en pensamiento en su mente, con lo que él es. En esa etapa, algunos niños se refieren a sí mismos en tercera persona. "Felipe tiene hambre". Poco después aprenden la palabra mágica "yo" y la asocian directamente con su nombre, el cual ya corresponde en su mente a lo que son. Entonces se producen otros pensamientos que se fusionan con ese pensamiento original del "yo". El paso si¬guiente son las ideas de lo que es mío para designar aquellas cosas que son parte del yo de alguna manera. Así sucede la identifica¬ción con los objetos, lo cual implica atribuir a las cosas (y en últimas a los pensamientos que representan esas cosas) un sentido de ser, derivando así una identidad a partir de ellas. Cuando se daña o me quitan "mi" juguete, me embarga un

sufrimiento intenso, no porque el juguete tenga algún valor intrínseco (el niño no tarda en perder interés en él y después será reemplazado por otros juguetes y objetos) sino por la idea de lo "mío". El juguete se convirtió en parte del sentido del ser, del yo del niño.

Sucede lo mismo a medida que crece el niño, el pensamiento original del "yo" atrae a otros pensamientos: viene la identifica¬ción con el género, las pertenencias, la percepción del cuerpo, la nacionalidad, la raza, la religión, la profesión. El Yo también se identifica con otras cosas como las funciones (madre, padre, espo¬so, esposa, etcétera), el conocimiento adquirido, las opiniones, los gustos y disgustos, y también con las cosas que me pasaron a "mí" en el pasado, el recuerdo de las cuales son pensamientos que contribuyen a definir aún más mi sentido del ser como "yo y mi historia". Estas son apenas algunas de las cosas de las cuales de¬rivamos nuestra identidad. En últimas no son más que pensa¬mientos sostenidos precariamente por el hecho de que todos com¬parten la misma noción del ser. Esta interpretación mental es a la que normalmente nos referimos cuando decimos "yo". Para ser más exactos, la mayoría de las veces no somos

nosotros quienes hablamos cuando decimos y pensamos el "Yo", sino algún aspec¬to de la interpretación mental, del ser egotista. Una vez acaecido el despertar continuamos hablando de "yo", pero con una noción emanada de un plano mucho más profundo de nuestro ser inte¬rior.

La mayoría de las personas continúa identificándose con el torrente incesante de la mente, el pensamiento compulsivo, prin¬cipalmente repetitivo y banal. No hay un yo aparte de los proce¬sos de pensamiento y de las emociones que los acompañan. Eso es lo que significa vivir en la inconciencia espiritual. Cuando se les dice que tienen una voz en la cabeza que no calla nunca, pregun¬tan, "¿cuál voz?" o la niegan airadamente, obviamente con esa voz, desde quien piensa, desde la mente no observada. A esa voz casi podría considerársela como la entidad que ha tomado pose¬sión de las personas.

Algunas personas nunca olvidan la primera vez que dejaron de identificarse con sus pensamientos y experimentaron brevemente el cambio, cuando dejaron de ser el contenido de su mente para ser la conciencia de fondo. Para otras personas sucede de una manera tan sutil que casi no la notan, o apenas perciben una corriente de alegría o paz interior, sin comprender la razón.

EL EGO: EL ESTADO ACTUAL DE LA HUMANIDAD -Eckhart Tolle

Las palabras, ya sean vocalizadas y convertidas en sonido o formuladas silenciosamente en los pensamientos, pueden ejercer un efecto prácticamente hipnótico sobre la persona. Es fácil perdernos en ellas, dejarnos arrastrar por la idea implícita de que el simple hecho de haberle atribuido una palabra a algo equivale a saber lo que ese algo es. La realidad es que no sabemos lo que ese algo es. Solamente hemos ocultado el misterio detrás de un rótu¬lo. En últimas, todo escapa al conocimiento: un ave, un árbol, hasta una simple piedra, y sin duda alguna el ser humano. Esto se debe a la profundidad inconmensurable de todas las cosas. Todo aquello que podemos percibir, experimentar o pensar es apenas la capa superficial de la realidad, menos que la punta de un témpano de hielo.


Debajo de la superficie no solamente todo está conectado entre sí, sino que también está conectado con la Fuente de la vida de la cual provino. Hasta una piedra, aunque más fácilmente lo harían una flor o un pájaro, podría mostrarnos el camino de regreso a Dios, a la Fuente, a nuestro propio ser. Cuando observamos o sostenemos una flor o un pájaro y le permitimos ser sin imponerle un sustantivo o una etiqueta mental, se despierta dentro de nosotros una sensación de asombro, de admiración. Su esencia se comunica calladamente con nosotros y nos permite ver, como en un espejo, el reflejo de nuestra propia esencia. Esto es lo que sienten los grandes artistas y logran transmitir a través de sus obras. Van Gogh no dijo: "Esa es sólo una silla vieja". La observó una y otra vez. Percibió la calidad del ser de la silla. Y entonces se sentó ante el lienzo y tomó el pincel. La silla se habría vendido por unos cuantos dólares. La pintura de esa

misma silla se ven¬dería hoy por más de 25 $ millones.

Cuando nos abstenemos de tapar el mundo con palabras y rótulos, recuperamos ese sentido de lo milagroso que la humani¬dad perdió hace mucho tiempo, cuando en lugar de servirse del pensamiento, se sometió a él. La profundidad retorna a nuestra vida. Las cosas recuperan su frescura y novedad. Y el mayor de los milagros es la experiencia de nuestro ser esencial anterior a las palabras, los pensamientos, los rótulos mentales y las imágenes. Para que esto suceda debemos liberar a nuestro Ser, nuestra sen¬sación de Existir, del abrazo sofocante de todas las cosas con las cuales se ha confundido e identificado. Es de ese proceso de liberación de lo que se trata la experiencia.

Mientras más atentos estamos a atribuir rótulos verbales a las cosas, a las personas o a las situaciones, más superficial e inerte se hace la realidad y más muertos nos sentimos frente a la rea¬lidad, a ese milagro de la vida que se despliega continuamente en nuestro interior y a nuestro alrededor. Ese puede ser un camino para adquirir astucia, pero a expensas de la sabiduría que se esfuma junto con la alegría, el amor, la creatividad y la vivacidad. Estos se ocultan en el espacio quieto entre la percepción y la interpretación. Claro está que las palabras y los pensamientos tienen su propia belleza y debemos utilizarlos, pero ¿es preciso que nos dejemos aprisionar en ellos?

Las palabras buscan reducir la realidad a algo que pueda estar al alcance de la mente humana, lo cual no es mucho. El lenguaje consta de cinco sonidos básicos producidos por las cuerdas vocales. Son las vocales "a, e, i, o, u". Los otros sonidos son las consonan¬tes producidas por la presión del aire: "s, f, g", etcétera. ¿Es po-sible creer que alguna combinación de esos sonidos básicos podría explicar algún día lo que somos o el propósito último del univer¬so, o la esencia profunda de un árbol o de una roca?

Una nueva Tierra


Título Original: A new earth

Eckhart Tolle

Deepak Chopra- Discurso Simposio en la ONU- La Familia

Gracias, gracias por darme este privilegio de estar con ustedes por algunos minutos. Y ¿qué quisiera yo que ustedes hicieran, ya que estamos hablando sobre la re familia?, sería que estiraran su mente un poco para realmente entender de qué se trata la familia. Así que tomen aire en una respiración profunda, por favor. Hagan una respiración realmente profunda, y luego respiren hacia fuera. Quiero hacerles una pregunta. ¿Mientras que respiramos ahora, hacia adentro y hacia fuera, ¿ven ustedes que estamos compartiendo la misma respiración? ¿Estamos compartiendo la misma respiración? Ahora, cuando respiramos, con cada respiración que usted respira hacia adentro, usted aspira en 10 a la fuerza de 22 átomos. Esto significa 10 seguido por 22 ceros. Eso es mucho material.
Con cada respiración que usted respire hacia afuera, usted espira 10 a la fuerza de 22 átomos. Ésta es la misma cantidad al aspirar: 10 seguidos por 22 ceros. Y estos átomos están viniendo de cada célula de su cuerpo. Así que ahora mismo estamos compartiendo íntimamente nuestros órganos unos con otros. Espero que estén de acuerdo con esto.Walt Whitman, el gran poeta norteamericano, dijo, "Cada átomo que pertenece a usted también me pertenece a mí." Somos literalmente miembros no sólo de la misma respiración, sino somos miembros del mismo cuerpo. La diferencia entre las nacionalidades y los colores y las razas ocurre debido a las diferencias de temperatura y climáticas, y la posición del sol. Somos miembros de una misma respiración. Somos miembros de un solo cuerpo. En este momento usted tiene en su cuerpo por lo menos un millón de átomos que estaban una vez en el cuerpo de Cristo.
Usted tiene ahora en su cuerpo por lo menos millón de átomos que estaban una vez en el cuerpo de Buda o de Mahoma. Pero estamos luchando en nombre de estos grandes profetas, cuando de hecho en este momento usted tiene a todos en su cuerpo físico. En apenas tres semanas atrás, los átomos de un cuatrillón, 10 seguidos por 15 ceros, han pasado a través de su cuerpo, que han pasado a través del cuerpo de cada especie viva en este planeta. Piensen en un árbol en África, piensen en un camello en Arabia Saudita, piensen en un taxista en Dacca, Bangladesh, piensen en un campesino en China, y ustedes tienen en sus cuerpos físicos materia que estaba flotando por allí sólo tres semanas atrás. En menos de un año usted recicla su cuerpo entero con el resto del universo.
Entonces ¿de qué estamos hablando? Esto un proceso. ¿Ven esos árboles allá afuera? Son sus pulmones. Si esos árboles no respiraran, usted no respiraría. Este aire que estamos compartiendo es nuestra respiración. Esos ríos y aguas allá afuera son nuestra circulación. Y nuestros cuerpos y el cuerpo de la tierra están reciclándose en este mismo momento. No hay separación. Hay diferenciación. Lo qué hemos hecho equivocadamente es confundir ‘diferenciación’ con ‘separación’. Espero que ustedes sepan lo que significa diferenciación. Diferenciación significa cómo lo que es uno se convierte en muchos. Cuando usted comenzó su vida alguna vez, usted era una célula. Una célula. Esa célula se convirtió en dos, esa célula se convirtió en cuatro, la célula se convirtió en ocho. En 50 duplicaciones, solamente 50, usted ya era cien trillones de células, lo cual es más que todas las estrellas en la galaxia de la Vía Láctea. Y ése es usted ahora, esas cien trillones de células que vinieron a partir de una célula.
Ahora, estas células del estómago no dicen, "¿Por qué debo digerir el alimento para el corazón; ¿qué hace él por mí?" Y el corazón no dice, "¿Por qué bombear sangre para todas esas neuronas que no hacen más que dar preocupación?" Las neuronas no dicen, "¿Por qué debo regular la presión arterial?" Ellos no dicen eso porque se dan cuenta que son miembros de un mismo cuerpo. Y aún así, son diferentes. Células del estómago, células del corazón, células del cerebro – Todas se ven diferentes, pero vinieron de esa única célula. Similarmente, nosotros no sólo somos miembros de un mismo cuerpo, no sólo somos miembros de un ecosistema. No sólo somos miembros de una misma respiración, no sólo somos miembros de un mismo campo de energía, no sólo somos miembros de un mismo campo emocional, nosotros somos una conciencia que se ha diferenciado en todas estas conciencias. Si realmente captamos eso, podemos solucionar todos los problemas del mundo ahora mismo, porque cualquier cosa que llamamos un problema ahora mismo, injusticia social, extrema pobreza, un mundo donde el 50 por ciento de la gente vive con menos de dos dólares por día, un mundo donde el 20 por ciento del mundo vive con dos dólares un día. Un mundo de injusticia social, un mundo de tribalismo y guerra y eco-destrucción. Todos estos problemas vienen de una equivocación que hemos incurrido en el intelecto, y ese error es que estamos separados. No existe la separación. Hemos malentendido lo que es diferenciación y lo que es separación.
He estado escribiendo sobre Buda, he estado escribiendo sobre Jesucristo. Ahora estoy escribiendo sobre Mahoma. A medida que uno va más profundo en las enseñanzas uno se da cuenta que éstos eran seres universales. Eran seres universales porque han tenido una experiencia de lo que se llama unidad de conciencia. Ésta es la ‘no diferencia’ entre mí y el otro. Porque lo que está sucediendo ahora en mí es dependiente de usted. Si usted está emocionalmente desequilibrado, me hará estar a mí emocionalmente desequilibrado. Si usted es enfermizo yo seré enfermizo físicamente. Si se daña el ecosistema, mi cuerpo también será dañado, porque no hay separación. Usted no puede separarse del otro. Su bienestar es tan importante para mi bienestar que yo soy dependiente totalmente de su bienestar emocional, físico y espiritual. Así que, más vale que estés sano.
Hay un pasaje en el Evangelio de Juan donde Jesús está hablando sobre ser un hijo de Dios. Acabamos de oír la canción “Somos una familia bajo de Dios" Él dijo lo mismo, pero la muchedumbre estaba tan enojada que recogió piedras y quería matarlo -- que es lo que estamos haciendo ahora. Así que dijo, "Muchos buenos trabajos les he mostrado, ¿por cuál de ellos ustedes me apedrean?" Y la muchedumbre dijo, " Te apedreamos no por los buenos trabajos que haces, sino por la blasfemia, porque siendo un hombre, se llama a usted mismo un hijo de Dios." Y Jesús contestó que era un buen rabino, que él era producto del Antiguo Testamento, que, a propósito, es la raíz de tres religiones. Ya sea usted del islamismo, o judaísmo o cristianismo, usted es el descendiente del Antiguo Testamento. Y así Jesús señala al Antiguo Testamento y dice, "¿No está escrito en su ley, ' ¿Dije, que ustedes son dioses'? Y si puede decirse de aquellos a quiénes vino la palabra de Dios [logos, el conocimiento, la concientización de Dios], entonces, ¿por qué me dicen que blasfemo porque me llamo un hijo de Dios?"Así que Jesús está hablando de lo que los judíos llaman el ruah. Es esa respiración que compartimos, el espíritu en el libro de la Génesis donde Dios hizo al hombre del polvo de la tierra y sopló/respiró en los orificios de la nariz el aliento de la vida, y el hombre se volvió un alma viva. Los musulmanes lo llaman ruh. Hay otras palabras para esto, pero suenan iguales. ¿Si digo Elohim en hebreo o Allah en árabe, cuál es la diferencia? Un pequeño acento es diferente. ¿Queremos ir a la guerra por eso? Los griegos le llaman pneuma, y los hindúes, prana, que significan respirar.
Así que pienso que necesitamos ahora mismo un cambio en nuestra concientización, más que todo lo demás, porque, como dijo Einstein, "Nunca se solucionará ningún problema en el nivel de conciencia en el cual fue creado." Así que creamos guerras en un cierto nivel de conciencia. Creamos terrorismo en un cierto nivel de conciencia. ¡Y estamos intentando solucionar ese problema desde ese mismo nivel de conciencia cuando decimos ‘Guerra al terrorismo’! Es un oxímoron, y no significa nada. ‘La guerra al terrorismo’, ‘la guerra a la pobreza’, la guerra a las drogas’, ‘la guerra al SIDA’, éstas son metáforas de una mente violenta, que pertenecen a un pasado que ha terminado. Hoy no queremos hablar más sobre la supervivencia del más apto porque es peligroso. Una especie permanentemente victoriosa arriesga su propia extinción.
El futuro pertenece a la supervivencia del más sabio. Como el gran profesor Jonas Salk, dijo, " La El criterio para la aptitud y para la evolución tiene que ser la sabiduría, si es que vamos a sobrevivir". Y la sabiduría es ese conocimiento que entiende nuestra inseparabilidad, que entiende que somos una sola vida, un solo cuerpo, un solo campo de energía, un campo emocional, una sola conciencia, un solo ecosistema. Si podemos trasladarnos a ese nivel de conciencia y tener una experiencia emocional y espiritual, solucionaremos los problemas del mundo. Hay bastante creatividad en este sitio, hay bastante inteligencia en este sitio, hay bastante amor y compasión en este sitio que si podríamos utilizar esto en el nivel global, todos los problemas que tenemos serán solucionados.
Si usted quiere solucionar las Metas de Desarrollo del Milenio, comience consigo mismo, porque ninguna cantidad de pensamiento reduccionista, separatista, lo solucionará. Se ha intentado eso, ¿y cuán cercanos estamos? La India ahora exporta el alimento a Occidente y al Medio Oriente. ¿Por qué el 30 por ciento de los niños de la India todavía se van a la cama muertos de hambre? Es una vergüenza que en presencia de esta clase de creatividad, esta clase de riqueza que tenemos en el mundo, esta clase de abundancia, el 40 por ciento de los niños del mundo se van a dormir hambrientos.
Acabo de leer en las últimas dos semanas pasadas un artículo sobre la medicina psicosomática que me pareció totalmente impactante. El artículo decía, basado en estadísticas en los EE.UU. [pero son estadísticas mundiales porque somos todos iguales], que hasta el 25 por ciento de los niños criados en este país, se les ha abusado físicamente, emocionalmente, verbalmente, o sexualmente. El veinticinco por ciento. Además, estos niños, 25 años más tarde, están contrayendo enfermedades autoinmunes tales como artritis reumatoidea, síndrome de Crohn (en intestino), y lupus sistémico porque sus cuerpos están inflamados de rabia. Sus sistemas inmunes no saben quién es amigo, y quién no es amigo. Sus sistemas de inmunidad están confusos, así que se atacan a sí mismos. Esto es lo que estamos haciendo: nos atacamos a nosotros mismos.
Al atacar al otro nos atacamos a nosotros mimos, porque el otro es nosotros mismos. No hay ninguna separación aquí. Estudios recientes muestran también que cuando hay inflamación en el cuerpo, las células normales del cuerpo son reclutadas por las células de cáncer para ayudarles. Este es muy interesante: Digamos que una persona tiene cáncer y el doctor en su entusiasmo trata el cáncer dando mucha mucha quimioterapia o mucha radiación, lo cual causa lo que los médicos llaman ‘daño colateral’. Una vez que aquel daño colateral ha ocurrido, entonces las células normales se afiliarán a las células de cáncer para atacar el cuerpo, porque ellas han sido dañadas. De hecho, la inflamación es considerada ahora la causa número uno de enfermedades como cáncer, artritis, y enfermedades autoinmunes.¿Ve usted una analogía?
Lanzamos una bomba en Iraq, o una bomba en Afganistán, y unas personas mueren y decimos que eso es el daño colateral. Esto es el daño colateral, pero miremos a las consecuencias de aquel daño colateral. La gente normal y buena que sólo quiere una vida buena y segura ahora se afilia a grupos terroristas del mismo modo que las células normales se afilian a las células terroristas que llamamos cáncer. No hay ninguna solución violenta a la violencia. Nunca ocurrirá. Si fuera posible solucionar la violencia con violencia, ya la habríamos solucionado hace tiempo.
Tenemos que movernos a un nuevo nivel. Quiero preguntarles algo ahora. Si usted es sincero acerca de ello, entonces hágalo. Si usted no es sincero, entonces no lo haga. ¿Está usted es serio acerca de tener paz en el mundo? ¿Está usted seguro? Si lo está, ¿puede comprometerse en su vida a ser pacífico empezando ahora mismo? Entonces levántense ahora mismo. ¿Cuánta gente hay en esta sala? El mundo es más pacífico con 400 personas más ahora mismo.Mahatma Gandhi dijo, "Si usted quiere cambiar al mundo, tiene que ser usted el cambio que quiere ver en el mundo". Y ahora mismo usted ha dicho que quiere ser el cambio en el mundo. Ahora vaya y consiga a dos personas más que quieran hacer ese compromiso. Y dígale a aquellos que consigan a dos personas más. Y consigamos cien millones de personas en el mundo que digan, "Voy a ser una persona pacífica."Entonces este será un mundo pacífico, porque el mundo es una proyección de nuestra conciencia. La política pública y la política de gobierno vienen después. Incluso los líderes vienen después.
Los líderes son expresiones simbólicas de nuestra propia conciencia. Hagamos un compromiso para ser el cambio. Hagamos un compromiso para hacer siquiera una pequeña diferencia en nuestras familias, comenzando con nuestra pequeña familia, que es nuestro marido, esposa, madre, padre, hijos. Pero entonces extendámosla, porque el mundo entero es nuestra familia. Y es lo que el gran Upanishads de India dijo, "El mundo es mi familia." Y ese es el mensaje que quiero darles hoy con la más profunda sinceridad de mi corazón. Hagamos que el mundo sea nuestra familia.