martes, 22 de marzo de 2011

Aprendiendo a escoger

 Paulo Coelho 

San Antonio vivía en el desierto ,cuando se le apróximo unjoven quien le dijo:
-"Padre vendí todo lo que tenía y di el dinero a los pobres , sólo guarde unas pocas cosas para sobrevivir aquí. Me gustaría que me enseñe el camino de la salvación".

San Antonio pidió al muchacho que vendiese  también las pocas cosas que había guardado y con el dinero obtenido comprase carne en la ciudad. Al regreso debía traer la carne atada a su cuerpo.

El muchacho obedeció. Al regresar fue atacado por perros y halcones que querían un pedazo de la carne.

-Ya estoy de vuelta - dijo el chico- mostrando elcuerpo arañado, herido y la ropa en jirones. ¿Por qué me mandó hacer esto?
-Para mostrarte que lo que trajiste de tu pasado no te sirve en tu presente .

-Cuando tengas ganas de escoger un nuevo camino no traigas experiencias viejas. Aquellos que dan un paseo nuevo, pero quieren mantener un poco de su antigua vida, terminan desgarrados por los propios  recuerdos.

CÓMO DESCUBRIR NUESTRA VERDADERA ESENCIA


Fragmento del libro UNA NUEVA TIERRA de  Eckhart Tolle

Gnothi Seauton – Conócete a ti mismo. Estas eran las palabras que aparecían inscritas en la entrada del templo de Apolo en Delfos, sede del oráculo sagrado. Los habitantes de la Antigua Grecia visitaban al oráculo con la esperanza de descubrir lo que les deparaba el destino o lo que debían hacer en una determinada situación. Es probable que la mayoría de los visitantes leyeran esas palabras al ingresar al templo sin darse cuenta que apuntaban a una verdad más profunda que cualquiera otra que el oráculo les pudiera indicar. Quizás también hubiera pasado desapercibido para ellos el hecho de que, independientemente de la magnitud de la revelación o de la exactitud de la información recibida, en últimas, de nada les serviría ni los salvaría de la infelicidad y del sufrimiento provocado por ellos mismos si no encontraban la verdad oculta en ese imperativo de "Conócete a ti mismo". Lo que esas palabras implican es lo siguiente: antes de hacer ninguna otra pregunta, primero debemos hacer la pregunta más fundamental en la vida: ¿Quién soy?
 Las personas que viven en la inconsciencia (y muchas permanecen en esa inconsciencia, atrapadas en el ego durante toda la vida), se apresuran a responder esa pregunta: hablan de su nombre, ocupación, historia personal, la forma o el estado de su cuerpo, y de cualquier otra cosa con la cual se identifican. Otras parecerían más evolucionadas al decir que son espíritu o almas inmortales. ¿Pero realmente se conocen a sí mismas, o apenas han adoptado algunos conceptos de visos espirituales como parte del contenido de su mente? Conocernos a nosotros mismos no es limitarnos a adoptar una serie de ideas o creencias. En el mejor de los casos, las ideas y las creencias espirituales son pautas importantes, pero rara vez encierran el poder para desalojar los conceptos medulares arraigados de lo que creemos ser, los cuales son parte del condicionamiento de la mente humana. El conocimiento profundo de nuestro ser no tiene nada que ver con las ideas que flotan en nuestra mente. Conocernos a nosotros mismos implica estar anclados en el Ser, en lugar de estar perdidos en la mente.

lunes, 21 de febrero de 2011

Aprender la lección es………………

Aprender la lección significa desencadenar una actitud.



Cuesta aprender si primero no tomamos conciencia de


que necesitamos más habilidades para la vida. Es duro


pero digamos la verdad: Porque no aprendimos a


encontrar al responsable en nosotros, buscamos al


culpable en los demás. “Por la culpa de Sócrates yo no


pude ser Napoleón”, suena a “mejor te culpo a ti, porque


yo he sido incapaz de enfrentarme a mí mismo”.


Los enfermos mentales se van al psiquiatra con sus


tratamientos. A las personas que suponemos normales


sinceramente les cuesta reconocer, que una infinidad de


veces, sufren porque quieren. No en el sentido de haber


tomado la decisión consciente de sufrir. Sino porque en


su sufrimiento, tal vez conocen las soluciones, pero a


pesar de ello no aprenden la lección. No toman una


actitud de “se acabó el sufridor, bienvenido el aprendiz.”


De acuerdo, también hay culpables como los medios


masivos de información quienes nos venden la idea del


sufrimiento como algo normal. En la tele lloronas el galán


y su familia le hace la vida cuadritos y rayitas a la bella


señorita, quien al final, para variar, llora en la boda con


el hombre de sus sueños, tras un largo y estereotipado


tormento, “porque para ser feliz primero se tiene que


sufrir”. Buahh.


Primera plana de los diarios: Muerte, violación,


corruptos, droga. ¿Esto es normal? La vida no es


sufrimiento, aunque algunos intachables líderes


religiosos nos han legado eso de “el sufrimiento te


encamina a la salvación”. El gran problema del mundo no


es sino crisis moral y espiritual. Los valores positivos


hacen que los hombres desencadenen odiseas en favor


del mundo. La falta de ellos produce una interminable


cadena de desagracias que no caben en todos los


periódicos de la Tierra.


La crisis de valores de nuestros países podemos


resolverla cada quien en su propio mundo, si cada uno se


comprometiera a implantarse valores y luego sirviera de


ejemplo con sus actitudes, posiblemente este mundo sería un mundo mejor. Si lees estas líneas no termines


de leer si antes no te has comprometido con aprender la


lección y compartir el sueño de resolver la crisis de


valores. Porque de ello depende si tu mundo será


desgraciado o feliz.


Poner en marcha la actitud del entusiasmo es una


odisea, pero te traerá enormes satisfacciones porque te


interesaste en ti, y no eres un obstáculo sino un apoyo


en la hazaña de los demás. La odisea de aprender la


lección te ayudará a resolver la incertidumbre para


encaminarte gloriosamente a vivir tus sueños. Continúa


la crisis de valores porque todavía no aprendemos la


lección. Desata la actitud del entusiasmo y hazte de


aliados. Quienes dicen que se han hecho solos en la vida,


están equivocados o inflan su ego por resentimiento con


la vida.

Tenemos que aprender juntos, uno nunca se hace


solo, siempre hay aliados. Por lo mismo mantén tus


relaciones con el mundo en buenas condiciones. De


ello dependerá que se multipliquen los resultados


positivos que buscas, para tu bien y el de los que te


rodean.

viernes, 28 de enero de 2011

REHENES DEL MIEDO

                                                                              REHENES DEL MIEDO




En el salón de clase, la profesora preguntó a sus alumnos. “¿Dé qué tienen más miedo?

Después de un breve y tenso silencio, un niño respondió, un tanto tímido: “Yo tengo miedo de la oscuridad”.

Otro dijo: “Tengo miedo del ogro”.

Miedo de la muerte, miedo de la altura, miedo de ser olvidado por los padres en la escuela…

Varios miedos fueron confesados y anotados por la sabia profesora, que deseaba liberar a los pequeños del sufrimiento generado por el miedo, a través del uso de la razón.

Por fin, una niñita dijo, con aire de asustada:
“tengo mucho miedo del mal amén, que es un monstruo muy peligroso…”
“¿Y tú ya viste ese monstruo?” Preguntó, interesada, la profesora.
“Nunca lo vi, pero es un monstruo tan peligroso que mi madre pide todos los días a Dios que nos libre de él”, aclaro la niña.

Y concluyó: “mi madre siempre le pide a Dios al final de su oración:… Y líbranos del mal amén.”
No es preciso reflexionar mucho para entender la situación de aquella criatura con relación al miedo del monstruo, creado por su imaginación.
El miedo era tan tirano que ella nunca osó confesarlo a la madre.
Un miedo terrible de algo que nunca existió.
Pero, ¿será que solamente los niños tienen miedo de lo que desconocen?
Ciertamente que no.
La ignorancia ha sido, desde todos los tiempos, la gran responsable por el terror impuesto por el miedo.
Lo desconocido genera miedos inconfesables, en personas de todas las edades.
¿Pero como podemos tener tanto miedo de lo desconocido?
Eso ocurre justamente porque los monstruos creados por la imaginación generalmente son más terribles que los reales.
El miedo a la muerte es un ejemplo de eso.
El miedo al infierno también ha hecho rehenes.
El juicio final es otro tirano que atemoriza a mucha gente.
Todos esos temores son frutos de la ignorancia, no hay duda.
Existen personas que tienen miedo del futuro, miedo de la soledad, miedo de sentir miedo, y por ahí va...
En cuanto la razón no lanza sus luces sobre esas cuestiones, el miedo continuará a hacer infelices a los individuos, haciéndolos rehenes de la propia ignorancia.
Jesús tenía razón al afirmar que el conocimiento de la verdad nos liberará.
El conocimiento es diferente de la creencia. La creencia es siempre muy ciega, vacía de seguridades.
Para creer en algo no es necesario conocer, basta creer. Pero la convicción sólo se adquiere a través del conocimiento.
Conocimiento que genera la fe firme. La fe que encara la razón cara a cara, sin dudar, en todas las situaciones.
Siendo así, vale la pena emplear esfuerzos para liberarnos de los miedos, buscando lanzar luces sobre lo que la ignorancia oculta.
Es importante liberar a nuestros niños, muchos de ellos rehenes de monstruos imaginarios terribles, dialogando con ellos sobre sus miedos.
Es preciso considerar que el miedo es el peor de todos los monstruos, y necesita ser aniquilado con urgencia.
Es necesario aclarar los caminos oscuros de la ignorancia con la luz del conocimiento, para que el miedo toque en retirada...
Como aseveró el gran filósofo griego, Sócrates: “Hay sólo un bien: el conocimiento; y un mal: la ignorancia”.
Sócrates fue precursor de las ideas cristianas y, como Jesús, también fue víctima de la ignorancia de sus contemporáneos.
¡Pensemos en eso y busquemos, con voluntad firme, conocer las leyes que rigen la vida!
Sólo así seremos verdaderamente libres de todos los miedos que tanto nos hacen infelices.