miércoles, 5 de enero de 2011

EGO MENTE Y CONCIENCIA EN LA MISTICA

EGO, MENTE Y CONCIENCIA EN LA MISTICA


Miguel Paz Bonells

Mientras la Psicología y otras ciencias afines presentan definiciones funcionales de categorías como ser y conciencia, el misticismo, que se ha expresado históricamente a través de corrientes de pensamiento y disciplinas inseparables de la búsqueda espiritual del hombre, enfoca modernamente estos conceptos de una manera más amplia y práctica.

Las facultades del Ser, de acuerdo principalmente a ciertas corrientes gnósticas influidas por la filosofía Oriental, son la Conciencia, la Voluntad y la Intuición y sus atributos el Amor, la Verdad, la Libertad y la Justicia. La conciencia es eterna, en tanto que su efímera contraparte, la mente, es sólo una herramienta temporal para que la Conciencia, es decir, el Ser, pueda manifestarse en el mundo: ni la mente ni el pensamiento, que representa su procesamiento en el tiempo, tienen futuro como tales.

Cada una de estas facultades y atributos del Ser tienen su contraparte en la personalidad corriente: Conciencia – inteligencia; Voluntad – deseo; Intuición – pensamiento; Amor – interés; Verdad (lo real) – apariencia (realidad); Libertad – dependencia/servidumbre; Justicia – justicia imperfecta (viciada)…

Otra Cosa representa el hecho de que la humanidad se haya centrado en la mente, logrando así el subdesarrollo de la Conciencia y el fortalecimiento, en su energía mental disponible, de ciertos factores psicológicos que algunos estudiosos han calificado de “pluralidad egoica”. El principal problema que resulta de la identificación permanente con lo mental consiste en que es prácticamente imposible vivir en el presente, y al situarse psicológicamente en el pasado, por el hecho –repetimos– de haberse identificado casi por completo con lo mental, el ser humano reacciona continuamente desde esa multiplicidad egoica (“yo” envidio, “yo” robo, “yo” temo, “yo” mato, “yo” intervengo, etc.), generando ese caos en que se debate día a día.

La mente es tan sólo un coprocesador para la Conciencia, lo cual no debe sugerir que la Conciencia represente, a su vez, ninguna clase de procesador; la funcionalidad de la mente se expresa como “pensamiento” y su resultado principal es la experiencia, de la cual la Conciencia extrae valores desenvolviéndose continuamente en el instante, que puede ser interpretado como un momento del no-tiempo, el eterno ahora en que intrínsicamente se ES. Lo paradójico radica en el hecho de que todo factor psicológico de la mente sobrevive gracias a la energía que ha extraído de la Conciencia, pues la misma necesita de la mente para posibilitar la existencia del ente humano. Uno de los factores que produjeron indirectamente esta perversión es el Libre Albedrío, sin el cual no puede haber evolución auto conciente. La contraparte de esta forma auto conciente de evolución es la evolución mecánica, pero el ser humano no puede continuar comportándose como un verdadero animal más allá de cierto momento que ya comienza a notarse, porque el sistema se ha vuelto altamente entrópico, es decir, que ha empezado a tornarse involutivo.

El equivalente del “pensamiento”, en la Conciencia es la intuición, que representa una especie de salto cuántico, como diría Osho, a través del cual extrae los valores y conoce lo real sin necesidad de procesar, como la mente (existen otros correlatos como el deseo, que representa la voluntad en el dominio de la mente egoica). La mente puede llegar a sentirse cómoda utilizando la Lógica Aristotélica o formal, mientras la Conciencia sólo puede funcionar mediante la Lógica Dialéctica, que es apenas una “herramienta depurativa”, como lo proclamó George Gurvitch. La Dialéctica, bien manejada, logra superar las apariencias engaňosas hasta aprehender eso que es la verdad. Así, pues, el ser humano no es, o no debería ser, una mente sino una Conciencia actuando en el mundo.

Es indispensable que la humanidad aprenda urgentemente a centrarse en la conciencia, pues como no ha sido normalmente capaz de identificar los factores egoicos subjetivos que actualmente la caracterizan para proceder a disolverlos técnicamente, no le queda otra opción que descubrir y practicar el camino del despertar de la conciencia, como lo han sugerido insistentemente algunas corrientes gnósticas contemporáneas (ver la Psicología de la Autorrealización por Samuel Aun Weor) y autores como Gurdjieff y Ouspensky (ver la Psicología de la Posible Evolución del Hombre), para no hablar de Osho, uno de los pilares modernos de esta proposición (ver La Conciencia).


La política mundial actual, por ejemplo, está signada por el miedo, por el temor y esto no es otra cosa que una proyección mental egoica: temo quedarme sin energía, temo perder el poder, temo convertirme en un polo desplazado de influencia y poder económico… El resultado es automático, mecánico: recurro a la violencia, reprimo, suprimo. ¿Qué ocurriría si el líder está lleno de Amor y centrado en su Conciencia? ¿Procedería a invadir, a torturar, a saquear a otros? He ahí una diferencia importante entre la mente y la Conciencia.

La hasta ahora llamada globalización, para hablar de algo que está de moda, no es una verdadera globalización porque se limita al presentarse, en la práctica, como una expresión egoica e individualista: el verdadero sentido de una globalización auténtica, sea en lo económico o, como se propone en el nuevo paradigma emergente, en la totalidad de la manifestación social humana, debería ser su caracterización altruista, como expresión de una Conciencia Planetaria.

CREACION DE UNA NUEVA REALIDAD


CREACIÓN DE LA NUEVA REALIDAD A TRAVÉS DEL PENSAMIENTO Y EL SENTIMIENTO CONCIENTE.




En los primeros años del siglo 21, los científicos confirmaron la existencia de un campo de energía que nos conecta con todo en nuestro mundo. Se le han atribuido nombres como: El Holograma de Quantum, El Campo, etc. (Hellinger, lo llama Alma). Las investigaciones han demostrado que, a través del conducto de esta energía, los sentimientos, creencias y oraciones dentro de nosotros, cambian el mundo que nos rodea. Experimentos científicos demuestran cómo se interrelacionan los sentimientos, las emociones y los pensamientos en la creación de la realidad.

Gregg Braden es un reconocido autor y científico visionario, ingeniero diseñador de Sistemas de Computación aeroespaciales y Geólogo. Según él, solo son necesarias 8.000 personas emitiendo un sentimiento de paz y Amor en el mismo momento, para instaurar la paz en toda la Tierra.

Tú solo concéntrate en generar sentimientos de paz, Amor y abundancia. El campo electromagnético de tu corazón se expandirá e irá tocando los campos de otros corazones... como las ondas que se forman en el agua.

Cuando se encuentre con otro campo emitiendo en la misma frecuencia que tú, se conectarán por resonancia y crearán un campo más fuerte y más grande que irá creciendo y envolviendo el espacio a su alrededor.

El Amor es energía bio-electromagnética. Bio porque es vida, eléctrica porque se expande y magnética porque crea un campo de fuerza que atrae.

Cada onda es un fractal (patrón geométrico repetitivo) que contiene la totalidad de la información, con lo cual no pierde fuerza sino que se replica y se intensifica. El campo eléctrico del corazón es 60 veces más grande que el del cerebro y el campo magnético, 5.000 veces más fuerte. Así que crear con el corazón es mucho más efectivo que crear con la mente.

Los cambios que veas, son los que habrás creado tú con tu atención e intención. No hace falta que dirijas los sentimientos a nadie ni a nada, la energía sabe perfectamente dónde ir.