lunes, 21 de febrero de 2011

Aprender la lección es………………

Aprender la lección significa desencadenar una actitud.



Cuesta aprender si primero no tomamos conciencia de


que necesitamos más habilidades para la vida. Es duro


pero digamos la verdad: Porque no aprendimos a


encontrar al responsable en nosotros, buscamos al


culpable en los demás. “Por la culpa de Sócrates yo no


pude ser Napoleón”, suena a “mejor te culpo a ti, porque


yo he sido incapaz de enfrentarme a mí mismo”.


Los enfermos mentales se van al psiquiatra con sus


tratamientos. A las personas que suponemos normales


sinceramente les cuesta reconocer, que una infinidad de


veces, sufren porque quieren. No en el sentido de haber


tomado la decisión consciente de sufrir. Sino porque en


su sufrimiento, tal vez conocen las soluciones, pero a


pesar de ello no aprenden la lección. No toman una


actitud de “se acabó el sufridor, bienvenido el aprendiz.”


De acuerdo, también hay culpables como los medios


masivos de información quienes nos venden la idea del


sufrimiento como algo normal. En la tele lloronas el galán


y su familia le hace la vida cuadritos y rayitas a la bella


señorita, quien al final, para variar, llora en la boda con


el hombre de sus sueños, tras un largo y estereotipado


tormento, “porque para ser feliz primero se tiene que


sufrir”. Buahh.


Primera plana de los diarios: Muerte, violación,


corruptos, droga. ¿Esto es normal? La vida no es


sufrimiento, aunque algunos intachables líderes


religiosos nos han legado eso de “el sufrimiento te


encamina a la salvación”. El gran problema del mundo no


es sino crisis moral y espiritual. Los valores positivos


hacen que los hombres desencadenen odiseas en favor


del mundo. La falta de ellos produce una interminable


cadena de desagracias que no caben en todos los


periódicos de la Tierra.


La crisis de valores de nuestros países podemos


resolverla cada quien en su propio mundo, si cada uno se


comprometiera a implantarse valores y luego sirviera de


ejemplo con sus actitudes, posiblemente este mundo sería un mundo mejor. Si lees estas líneas no termines


de leer si antes no te has comprometido con aprender la


lección y compartir el sueño de resolver la crisis de


valores. Porque de ello depende si tu mundo será


desgraciado o feliz.


Poner en marcha la actitud del entusiasmo es una


odisea, pero te traerá enormes satisfacciones porque te


interesaste en ti, y no eres un obstáculo sino un apoyo


en la hazaña de los demás. La odisea de aprender la


lección te ayudará a resolver la incertidumbre para


encaminarte gloriosamente a vivir tus sueños. Continúa


la crisis de valores porque todavía no aprendemos la


lección. Desata la actitud del entusiasmo y hazte de


aliados. Quienes dicen que se han hecho solos en la vida,


están equivocados o inflan su ego por resentimiento con


la vida.

Tenemos que aprender juntos, uno nunca se hace


solo, siempre hay aliados. Por lo mismo mantén tus


relaciones con el mundo en buenas condiciones. De


ello dependerá que se multipliquen los resultados


positivos que buscas, para tu bien y el de los que te


rodean.

viernes, 28 de enero de 2011

REHENES DEL MIEDO

                                                                              REHENES DEL MIEDO




En el salón de clase, la profesora preguntó a sus alumnos. “¿Dé qué tienen más miedo?

Después de un breve y tenso silencio, un niño respondió, un tanto tímido: “Yo tengo miedo de la oscuridad”.

Otro dijo: “Tengo miedo del ogro”.

Miedo de la muerte, miedo de la altura, miedo de ser olvidado por los padres en la escuela…

Varios miedos fueron confesados y anotados por la sabia profesora, que deseaba liberar a los pequeños del sufrimiento generado por el miedo, a través del uso de la razón.

Por fin, una niñita dijo, con aire de asustada:
“tengo mucho miedo del mal amén, que es un monstruo muy peligroso…”
“¿Y tú ya viste ese monstruo?” Preguntó, interesada, la profesora.
“Nunca lo vi, pero es un monstruo tan peligroso que mi madre pide todos los días a Dios que nos libre de él”, aclaro la niña.

Y concluyó: “mi madre siempre le pide a Dios al final de su oración:… Y líbranos del mal amén.”
No es preciso reflexionar mucho para entender la situación de aquella criatura con relación al miedo del monstruo, creado por su imaginación.
El miedo era tan tirano que ella nunca osó confesarlo a la madre.
Un miedo terrible de algo que nunca existió.
Pero, ¿será que solamente los niños tienen miedo de lo que desconocen?
Ciertamente que no.
La ignorancia ha sido, desde todos los tiempos, la gran responsable por el terror impuesto por el miedo.
Lo desconocido genera miedos inconfesables, en personas de todas las edades.
¿Pero como podemos tener tanto miedo de lo desconocido?
Eso ocurre justamente porque los monstruos creados por la imaginación generalmente son más terribles que los reales.
El miedo a la muerte es un ejemplo de eso.
El miedo al infierno también ha hecho rehenes.
El juicio final es otro tirano que atemoriza a mucha gente.
Todos esos temores son frutos de la ignorancia, no hay duda.
Existen personas que tienen miedo del futuro, miedo de la soledad, miedo de sentir miedo, y por ahí va...
En cuanto la razón no lanza sus luces sobre esas cuestiones, el miedo continuará a hacer infelices a los individuos, haciéndolos rehenes de la propia ignorancia.
Jesús tenía razón al afirmar que el conocimiento de la verdad nos liberará.
El conocimiento es diferente de la creencia. La creencia es siempre muy ciega, vacía de seguridades.
Para creer en algo no es necesario conocer, basta creer. Pero la convicción sólo se adquiere a través del conocimiento.
Conocimiento que genera la fe firme. La fe que encara la razón cara a cara, sin dudar, en todas las situaciones.
Siendo así, vale la pena emplear esfuerzos para liberarnos de los miedos, buscando lanzar luces sobre lo que la ignorancia oculta.
Es importante liberar a nuestros niños, muchos de ellos rehenes de monstruos imaginarios terribles, dialogando con ellos sobre sus miedos.
Es preciso considerar que el miedo es el peor de todos los monstruos, y necesita ser aniquilado con urgencia.
Es necesario aclarar los caminos oscuros de la ignorancia con la luz del conocimiento, para que el miedo toque en retirada...
Como aseveró el gran filósofo griego, Sócrates: “Hay sólo un bien: el conocimiento; y un mal: la ignorancia”.
Sócrates fue precursor de las ideas cristianas y, como Jesús, también fue víctima de la ignorancia de sus contemporáneos.
¡Pensemos en eso y busquemos, con voluntad firme, conocer las leyes que rigen la vida!
Sólo así seremos verdaderamente libres de todos los miedos que tanto nos hacen infelices.

miércoles, 5 de enero de 2011

EGO MENTE Y CONCIENCIA EN LA MISTICA

EGO, MENTE Y CONCIENCIA EN LA MISTICA


Miguel Paz Bonells

Mientras la Psicología y otras ciencias afines presentan definiciones funcionales de categorías como ser y conciencia, el misticismo, que se ha expresado históricamente a través de corrientes de pensamiento y disciplinas inseparables de la búsqueda espiritual del hombre, enfoca modernamente estos conceptos de una manera más amplia y práctica.

Las facultades del Ser, de acuerdo principalmente a ciertas corrientes gnósticas influidas por la filosofía Oriental, son la Conciencia, la Voluntad y la Intuición y sus atributos el Amor, la Verdad, la Libertad y la Justicia. La conciencia es eterna, en tanto que su efímera contraparte, la mente, es sólo una herramienta temporal para que la Conciencia, es decir, el Ser, pueda manifestarse en el mundo: ni la mente ni el pensamiento, que representa su procesamiento en el tiempo, tienen futuro como tales.

Cada una de estas facultades y atributos del Ser tienen su contraparte en la personalidad corriente: Conciencia – inteligencia; Voluntad – deseo; Intuición – pensamiento; Amor – interés; Verdad (lo real) – apariencia (realidad); Libertad – dependencia/servidumbre; Justicia – justicia imperfecta (viciada)…

Otra Cosa representa el hecho de que la humanidad se haya centrado en la mente, logrando así el subdesarrollo de la Conciencia y el fortalecimiento, en su energía mental disponible, de ciertos factores psicológicos que algunos estudiosos han calificado de “pluralidad egoica”. El principal problema que resulta de la identificación permanente con lo mental consiste en que es prácticamente imposible vivir en el presente, y al situarse psicológicamente en el pasado, por el hecho –repetimos– de haberse identificado casi por completo con lo mental, el ser humano reacciona continuamente desde esa multiplicidad egoica (“yo” envidio, “yo” robo, “yo” temo, “yo” mato, “yo” intervengo, etc.), generando ese caos en que se debate día a día.

La mente es tan sólo un coprocesador para la Conciencia, lo cual no debe sugerir que la Conciencia represente, a su vez, ninguna clase de procesador; la funcionalidad de la mente se expresa como “pensamiento” y su resultado principal es la experiencia, de la cual la Conciencia extrae valores desenvolviéndose continuamente en el instante, que puede ser interpretado como un momento del no-tiempo, el eterno ahora en que intrínsicamente se ES. Lo paradójico radica en el hecho de que todo factor psicológico de la mente sobrevive gracias a la energía que ha extraído de la Conciencia, pues la misma necesita de la mente para posibilitar la existencia del ente humano. Uno de los factores que produjeron indirectamente esta perversión es el Libre Albedrío, sin el cual no puede haber evolución auto conciente. La contraparte de esta forma auto conciente de evolución es la evolución mecánica, pero el ser humano no puede continuar comportándose como un verdadero animal más allá de cierto momento que ya comienza a notarse, porque el sistema se ha vuelto altamente entrópico, es decir, que ha empezado a tornarse involutivo.

El equivalente del “pensamiento”, en la Conciencia es la intuición, que representa una especie de salto cuántico, como diría Osho, a través del cual extrae los valores y conoce lo real sin necesidad de procesar, como la mente (existen otros correlatos como el deseo, que representa la voluntad en el dominio de la mente egoica). La mente puede llegar a sentirse cómoda utilizando la Lógica Aristotélica o formal, mientras la Conciencia sólo puede funcionar mediante la Lógica Dialéctica, que es apenas una “herramienta depurativa”, como lo proclamó George Gurvitch. La Dialéctica, bien manejada, logra superar las apariencias engaňosas hasta aprehender eso que es la verdad. Así, pues, el ser humano no es, o no debería ser, una mente sino una Conciencia actuando en el mundo.

Es indispensable que la humanidad aprenda urgentemente a centrarse en la conciencia, pues como no ha sido normalmente capaz de identificar los factores egoicos subjetivos que actualmente la caracterizan para proceder a disolverlos técnicamente, no le queda otra opción que descubrir y practicar el camino del despertar de la conciencia, como lo han sugerido insistentemente algunas corrientes gnósticas contemporáneas (ver la Psicología de la Autorrealización por Samuel Aun Weor) y autores como Gurdjieff y Ouspensky (ver la Psicología de la Posible Evolución del Hombre), para no hablar de Osho, uno de los pilares modernos de esta proposición (ver La Conciencia).


La política mundial actual, por ejemplo, está signada por el miedo, por el temor y esto no es otra cosa que una proyección mental egoica: temo quedarme sin energía, temo perder el poder, temo convertirme en un polo desplazado de influencia y poder económico… El resultado es automático, mecánico: recurro a la violencia, reprimo, suprimo. ¿Qué ocurriría si el líder está lleno de Amor y centrado en su Conciencia? ¿Procedería a invadir, a torturar, a saquear a otros? He ahí una diferencia importante entre la mente y la Conciencia.

La hasta ahora llamada globalización, para hablar de algo que está de moda, no es una verdadera globalización porque se limita al presentarse, en la práctica, como una expresión egoica e individualista: el verdadero sentido de una globalización auténtica, sea en lo económico o, como se propone en el nuevo paradigma emergente, en la totalidad de la manifestación social humana, debería ser su caracterización altruista, como expresión de una Conciencia Planetaria.

CREACION DE UNA NUEVA REALIDAD


CREACIÓN DE LA NUEVA REALIDAD A TRAVÉS DEL PENSAMIENTO Y EL SENTIMIENTO CONCIENTE.




En los primeros años del siglo 21, los científicos confirmaron la existencia de un campo de energía que nos conecta con todo en nuestro mundo. Se le han atribuido nombres como: El Holograma de Quantum, El Campo, etc. (Hellinger, lo llama Alma). Las investigaciones han demostrado que, a través del conducto de esta energía, los sentimientos, creencias y oraciones dentro de nosotros, cambian el mundo que nos rodea. Experimentos científicos demuestran cómo se interrelacionan los sentimientos, las emociones y los pensamientos en la creación de la realidad.

Gregg Braden es un reconocido autor y científico visionario, ingeniero diseñador de Sistemas de Computación aeroespaciales y Geólogo. Según él, solo son necesarias 8.000 personas emitiendo un sentimiento de paz y Amor en el mismo momento, para instaurar la paz en toda la Tierra.

Tú solo concéntrate en generar sentimientos de paz, Amor y abundancia. El campo electromagnético de tu corazón se expandirá e irá tocando los campos de otros corazones... como las ondas que se forman en el agua.

Cuando se encuentre con otro campo emitiendo en la misma frecuencia que tú, se conectarán por resonancia y crearán un campo más fuerte y más grande que irá creciendo y envolviendo el espacio a su alrededor.

El Amor es energía bio-electromagnética. Bio porque es vida, eléctrica porque se expande y magnética porque crea un campo de fuerza que atrae.

Cada onda es un fractal (patrón geométrico repetitivo) que contiene la totalidad de la información, con lo cual no pierde fuerza sino que se replica y se intensifica. El campo eléctrico del corazón es 60 veces más grande que el del cerebro y el campo magnético, 5.000 veces más fuerte. Así que crear con el corazón es mucho más efectivo que crear con la mente.

Los cambios que veas, son los que habrás creado tú con tu atención e intención. No hace falta que dirijas los sentimientos a nadie ni a nada, la energía sabe perfectamente dónde ir.